Los Judíos, Al-Ándalus y la Granada
Los judíos acostumbran a comer granadas por la noche del Año Nuevo judío, tomando unos granitos de Granada y haciendo una especie de bendición. Por medio de ella antes de comerlas, deseando un año de derechos, tantos como el número de semillas de la granada.
La granada también es una de las siete especies con la que la tierra de Israel fue bendecida: tierra de trigo, cebada, de viñas, higueras y granadas, tierra de olivares y de miel.
Abd Al-Rahman I En uno de sus palacios de la Ruzafa mandó a plantar una rama de Granada traída por su embajador Safar. Cuando aquel granado dio su fruto comprobaron que era el mejor de su especie y la llamaron Safarí en honor del embajador. Después de esto la granada Safarí se difundió por todos los confines de Al-Ándalus y sus habitantes la preferían a las demás variedades.
Así Ibu-Hayyan cronista de la época nos dice:
Esta variedad se distingue por su calidad, siendo la mejor de todas las especies de granadas por su sabor dulce su tacto suave, su carácter especialmente jugoso y la belleza de su forma.